Los jardines, huertos, piscinas, patios, balcones, terrazas y azoteas representan posibles puntos de acceso para ladrones, ocupantes ilegales y otros intrusos no deseados. Por tanto, es fundamental instalar alarmas exteriores para protegerte de estas amenazas.
Las alarmas exteriores, como su nombre indica, se colocan fuera de los edificios, generalmente en áreas abiertas o parcialmente abiertas. Estas alarmas suelen estar compuestas principalmente por un detector, una sirena y, opcionalmente, cámaras de seguridad.
Es recomendable que las cámaras cuenten con lentes infrarrojas u otras características que les permitan funcionar con poca visibilidad y grabar en vídeo todo lo que ocurra. Todos estos componentes deben ser resistentes al agua y a las condiciones climáticas adversas, además de estar ubicados estratégicamente para evitar que sean eludidos o desactivados fácilmente.
El tipo de detector más comúnmente utilizado es el sensor perimetral, capaz de detectar la presencia de una persona en las áreas abiertas que rodean un edificio, antes de que logre acceder al interior. Por lo general, se instalan cerca de las puertas o ventanas para detectar intentos de forzarlas.
¿Cómo funciona?
Cuando el sensor perimetral exterior detecta una actividad sospechosa, activa la sirena y, si se ha contratado el servicio de una central de alarmas, se les enviará una alerta para que tomen las acciones correspondientes. Estas acciones pueden incluir notificar a la policía o a la guardia civil, enviar un vigilante para verificar la situación o tomar cualquier otra medida necesaria.
Ventajas y desventajas
Si buscas estar alerta incluso antes de que se cometa un delito como un robo u ocupación, una alarma exterior se convierte en tu mejor aliada. Al estar ubicadas fuera de los inmuebles a proteger, su mera presencia actúa como una barrera disuasoria para los intrusos. El simple hecho de acercarse a ellas les hace saber que pueden ser detectados, lo que resulta en una respuesta rápida que puede impedir que logren sus objetivos.
No obstante, al igual que ocurre con la mayoría de los tipos de alarmas, una desventaja significativa es que su eficacia depende de una instalación, mantenimiento y vigilancia adecuados. Sin estos aspectos correctamente atendidos, su utilidad se ve comprometida.
¿Cómo elegir una alarma exterior?
Es altamente recomendable buscar el asesoramiento de expertos como SICOM Seguridad, al seleccionar los componentes y sensores adecuados, así como determinar los lugares óptimos para su instalación, con el fin de maximizar su eficacia.
Además, si no se cuenta con el servicio de una central de alarmas que funcione las 24 horas del día, es posible que no se pueda actuar con la rapidez necesaria para prevenir una intrusión en caso de que la alarma se active.