En los últimos años, las okupaciones ilegales han sido un problema creciente en España. Según los datos proporcionados por el Ministerio del Interior, actualmente hay aproximadamente 83.000 viviendas que han sido víctimas de este fenómeno, aunque se estima que el número real es aún mayor. Solo en el año 2018, se estima que ocurrieron alrededor de 33 okupaciones diarias en promedio.
De acuerdo con los informes estadísticos del Consejo General del Poder Judicial, las zonas más afectadas son Barcelona (con más de 1.107 viviendas okupadas en la capital según el ayuntamiento), Andalucía (con más de 4.000 casos, especialmente en el área de Granada), Islas Baleares y Toledo. Sin embargo, este tipo de situaciones ocurren en todo el territorio español sin distinción geográfica.
La okupación ilegal de una vivienda causa perjuicio al propietario, ya que no puede aprovecharla al habitarla, venderla o alquilarla. Además, esto puede resultar en un desembolso económico superior a los 30.000 euros, que incluye el pago de las cargas que pueda tener la propiedad (que el legítimo dueño debe seguir afrontando), la contratación de profesionales legales y las obras de rehabilitación que a menudo se requieren después del desalojo.
¿Cómo se diferencian las okupaciones en casas protegidas y en las que no lo están?
Cuando se consuma una okupación ilegal, la única forma de recuperar la vivienda es acudiendo a las autoridades judiciales, lo que puede resultar en procesos legales prolongados, especialmente si la propiedad en disputa no es la residencia principal. Esto implica la necesidad de contratar servicios legales, como abogados y procuradores.
Para evitar esta situación, es crucial actuar rápidamente en el momento en que los intrusos ingresan a la propiedad. De esta manera, las autoridades podrán intervenir como si se tratara de un allanamiento o robo, y los okupantes ilegales podrán ser expulsados directamente, sin la necesidad de iniciar un litigio legal en un tribunal.
Contar con un sistema de seguridad que proteja tu hogar puede evitar que la okupación ilegal se lleve a cabo en primer lugar, evitando así la necesidad de recurrir al sistema judicial para prevenirla.
Beneficios de contar con una alarma antiokupas
Cada vez más personas optan por instalar alarmas antiokupas debido a los motivos mencionados anteriormente. Estas alarmas tienen la capacidad de detectar cualquier intrusión y alertar a la central de alarmas, que a su vez puede contactar de manera inmediata a la Policía.
Estos sistemas de seguridad son especialmente útiles en segundas residencias, donde el problema de la okupación ilegal suele ser más difícil de detectar a tiempo. Sin embargo, también es muy recomendable contar con ellos en las residencias principales para evitar cualquier sorpresa desagradable en caso de ausencia prolongada, como durante las vacaciones.